Una tarde deprimente, llorando con o sin razones, triste, apagada, esperando a un rayo de luz que ilumine el día y poder sonreir por ti misma, pero no, no aparece.
Aparece algo mejor, una persona, sí sí, una persona la cual no te esperas que haga lo que va a hacer, te saca no una sonrisa, si no veinte mil, ¿Por qué? Por que esas personas son las que verdaderamente valen la pena apreciar y darles importancia, las que están ahí cuando menos te lo esperas y más intentando con todas su fuerzas, haciendo lo imposible para animarte, verte bien y sobre todo, para que seas feliz unos segundos al menos.
Esas personas que si tú estás mal, ellos también, que son capaces de lo inimaginable para hacerte sonreir solo un poco entre lágrima y lágrima, las que cesan esas penas y llantos, las que te crean carcajadas con cualquier gracia o tontería, esas personas, son especiales, y si no lo son, no las estás valorando realmente.
Vale sí, digo ya el nombre de la razón de esta entrada, se llama Izan, sí, Izan, un nombre bonito ¿Verdad?
Gracias enserio, por todo, por haberme sacado esas sonrisas sin motivo alguno, con un simple te quiero, de veras, personas como tú si que valen la pena, te quiero.
No hay comentarios:
Publicar un comentario